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¿Me perdonas?

    Gordon Zacks

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  • September 13, 2012
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Class Summary:

¿Me perdonas? -

 Donado por Familia Duer

Por el Rab. Nejemia Grodzicki

 
A horas de Iom Kipur, el Día del Perdón, la fecha más destacada del año por su contenido espiritual y trascendental se me dió por pensar acerca del concepto "perdón" en general y de su aplicación práctica en nuestras vidas cotidianas.
 
Dentro de las oraciones centrales del día de Iom Kipur, el énfasis está puesto en una acción muy específica: pedir perdón.
Pedir algo ya involucra al menos a dos partes, el que pide y el que concede (o no).
 
Pido perdón por aquello que haya hecho mal, me arrepiento y necesito tu perdón para que las cosas funcionen.
Nuestra sociedad ha instalado reconocimiento a varias instituciones, a la madre, al padre, al niño, etc.
 
Hay el día de la madre, día del padre y así sucesivamente.
Pues nosotros los Iehudím tenemos el Día del Perdón, o sea que el Perdón no es un acto puntual aislado, es una institución en nuestro pueblo.
La madre, no es madre sólo en su día, ES madre y punto, un status permanente, de acción contínua y eterna.
¿El perdón será similar ?
 
Algunos detalles a contemplar.
El día de Kipur es un día de intercambio entre el Iehudí y el Todopoderoso, le pido perdón por las faltas cometidas y Él me lo concede, pero el día de Kipur no funciona de la misma manera para ese intercambio entre semejantes.
D-os no va a arreglar las diferencias que tengo yo con mi semejante, la Torá nos instruye claramente que la transacción del perdón entre personas hay que arreglarla entre las personas.
Si no arreglo el tema con mi semejante, nada arreglará Iom Kipur, y la "institución perdón" no funcionará como corresponde  a menos que cada uno y uno haga su trabajo de pedir y otorgar el perdón a los demás.
Incluso el Shulján Aruj (código de Leyes) establece como práctica que cada uno debe ir y pedir perdón a sus semejantes por cualquier cosa inadecuada que hubiesemos hecho, dañanando al otro de cualquier forma, física, emocional y/o espiritualmente antes de entrar en Iom Kipur.
Pues bien, entonces yo hago mi parte, voy y pido perdón, pero ¿y si el otro no me lo da ?
Bueno, entonces tendríamos un problema y de hecho hay todo un procedimiento estabecido en la Torá para seguir en esos casos, pero digamos que son excepciones, y que lo más usual es que la respuesta que obtengamos sea algo así: no tenés lo que pedirme, no me hiciste nunca nada pero igual te perdono por todo.
Listo, ya recorrí todo el Shil, pedí perdón, me perdonaron todo, yo perdoné todo ahora puedo sumergirme en mis plegarias y arreglar mis asuntos con Hashem.
Simple, no?
Bueno, yo creo que NO, que no es así de simple.
 
Y no es así de simple porque somos creaturas muy complejas, con intrincados laberintos emocionales y racionales a recorrer en cada acto del cual participamos.
Por algo la Torá nos "pasa la pelota" de arreglar las cuentas pendientes con nuestros semejantes, hay un trabajo muy profundo que debemos hacer y además es lo mejor para nostros.
Sería facilisímo arreglar todo directo con el Dueño del Mundo, pero Él no quiere eso, puso dentro nuestro la energía y la capacidad para que seamos nostros mismos los que hagamos el trabajo y tengamos el beneficio de la recompensa.
Y cuanto más duro sea el trabajo mucho más disfrutaremos de su recompensa cuando el resultado es bueno.
Si Iom Kipur es el día más Sagrado del año, cuando literalmente "nos jugamos los boletos" frente a D-os, si es el día del cual esperamos y confiamos en que obtendremos la máxima recompensa, seguramente el trabajo de ese día sea el más difícil y arduo.
 
Si todo el tema de pedir y otorgar perdón fuese tan simple como parece, ¿Cómo puedo pretender el Premio Mayor con tan mínimo esfuerzo?
Pero y a todo ésto, ¿Qué resulta tan difícil en este trámite de pedir perdón?.
El procedimiento parece muy simple:
Me arrepiento, pido sinceramente perdón, me dicen: estás perdonado de todo y listo, asunto arreglado, me voy tranquilo a liquidar mis cuentas con D-os rezando y que nadie me distraiga por favor.
A simple vista parece que la cosa no reviste mucho más misterio, pero...
 
Hago una pregunta clave, como seres humanos, limitados, inmersos y confinados en una máquina biológica cuya fuerza motriz es la energía de D-os, ¿Podemos genuinamente perdonar ?
Si D-os nos pide que hagamos ese trabajo es porque seguramente podemos hacerlo, el tema es tratar de entender como funciona el proceso para poder lograr el objetivo de la mejor forma posible.
 
Aquí es donde entran en juego todas nuestras componentes, razón, emoción y alma.
Todas ellas ejecutando su melodía dentro de un cuerpo biológico, humano.
 
Imaginemos por unos instantes una posible historia común en la vida:
Pensemos estar en algún lugar en companía de otras personas, de pronto alguien por razones que conozco o no conozco hace o dice algo que me provoca mucho dolor, ante lo cual reacciono con más o con menos agresividad, pero a la larga se me disipa el malestar  y el episodio "pasa al olvido".
La persona que me agredió se me acerca, me pide disculpas, me comenta que tuvo un mal día y que por favor lo perdone.
¡Claro! - respondo, no pasa nada, quedate tranquilo, estás perdonado.
Fin del episodio.
Pasan 10 años, no, mejor 20 años.
La vida me pone en una situación similar con esa misma persona, pero justo ese día el que andaba complicado era yo y en cierto momento, en un exabrupto increpo a éste pobre señor con virulencia y le echo en cara el sufrimiento que me había causado hace 20 años...
Mi sensación inmediata es algo como: ¡sentí que se la tenía que devolver!
Ahora hice justicia, me siento aliviado.
Vulgar venganza.
 
Ese sentimiento tan raro, tan humano, tan viceral, que curiosamente nos causa placer, ¿había realmente demolido aquel perdón que otorgué hacía 20 años?
¿Pero cómo? ¿Durante esos 20 años ese pobre señor que la ligó de golpe no había estado perdonado? 
Es que súbitamente parecería que mi perdón había sido falso o al menos incompleto ?
¿Cómo funciona todo este lío?
¡Que encrucijada!
Menudo compromiso asumimos cuando en Iom Kipur le decimos a otro: estas perdonado.
 
¿Somos sinceros? Es un perdón genuino? ¿No será que simplemente le ponemos "paños frios" a nuestros sentimientos de revancha pero queda latente como una bomba de tiempo hasta no se sabe cuando?
 
La respuesta es SÍ a todo.
Es cierto que perdoné genuinamente, pero también es cierto que la bomba de tiempo sigue activa.
Mmmm... no me cierra - Suena contradictorio.
Sin embargo es así, y tiene su explicación.
Lo que la Torá nos viene a enseñar desde hace ya siglos, hoy la Neurobiología lo despliega con bombos y platillos como los grandes descubrimientos del hombre.
 
Nuestra estructura biológica del pensamiento y de la memoria es sumamente compleja, y aunque no está del todo comprendida, hay avances fabulosos en éstos últimos 50 años gracias a tecnicas como Tomografía por Emisión de Positrones, Resonancia Magnética Funcional y otras.
Nuestro cerebro, computador central de los procesos de aprendizaje y control general del organismo, contiene ciertas areas y estructuras especializadas en el almacenamiento de información.
Tenemos un lugar donde se almacenan nuestros recuerdos emocionalmente relevantes de cosas que son catalogadas en blanco y negro, sin grises, algo me causa placer es un valor posible para almacenar ese recuerdo o me causa rechazo es el otro valor posible.
 
Por otro lado, en otra zona totalmente diferente de nuestro cerebro, tenemos lugares donde almacenamos información de uso racional, valores éticos, datos de conocimiento general, lo que reconocemos como memoria cognitiva, de corto plazo y de largo plazo.
 
El tema es que D-os hizo que la secuencia de funcionamiento de esas memorias sean muy diferentes.
Ante un estímulo, el primer proceso es emocional, me causa placer o no me causa placer, es nuestra primer clasificación, recién después entran las consideraciones racionales y los valores, que pueden actuar como potenciadores del estímulo o como freno, y es ahí donde nuestra parte humana aparece.
Por cuanto nuestro "cerebro emocional" está primero en la cadena de acción, nuestra parte racional corre en desventaja al momento de actuar ya que si dejaramos a nuestras emociones libres, los resultados serían catastróficos.
 
Imagínense la dupla emoción-agresividad totalmente libres... 
Pero Di-s puso un controlador maestro que tiene la capacidad de modular a esa dupla para hacer las cosas bien (y lamentablemente para hacer las cosas mal también), y cuando las hacemos bien, las podemos hacer muy bien, pero cuando las hacemos mal las hacemos muy mal.
El manual de uso de ese controlador maestro es la Torá, y usado como un Iehudí debe usarlo, se pueden alcanzar objetivos infinitos, pero si no usamos ese manual correctamente entonces automáticamente reducimos mucho lo que podemos lograr o bien hacemos desastres.
 
Las emociones no pagan peaje intelectual, y ese es el motivo de la contínua lucha por controlar nuestro aspecto animalesco que intrínsecamente tenemos.
Es la razón por la cual cuando vamos al sicólogo y nos dice: Nejemia (Nelson), tenés que controlar tus instintos,  la terapia dura años, y años, y años...
Volviendo a nuestro dilema sobre el perdón, ahora vemos que es entendible como puedo decir que perdoné en forma genuina pero la bomba sigue activa.
 
Mi perdón genuino vino de mi cerebro racional, de mi parte humana superior, pero la bomba sigue armada en mi memoria emocional.
 
Eso es así, pero no nos desalentemos.
 
Lo que ocurre es que el tema del perdón es una acción y un trabajo contínuo, y no un acto aislado y congelado en el tiempo.
En cada instante debemos estar alertas y alimentar permanentemente a nuestras emociones con los estímulos adecuados para un Iehudí.
 
Nuestro cerebro emocional, nuestra parte límbica, nuestro primer centro de clasificación de las emociones es muy poderoso, y nada se le escapa, todas nuestras sensaciones, vista, oído, olfato, tacto, gusto, hacen un relevo en esa estación emocional antes de ir a nuestro controlador racional.
Para mi centro emocional, rico va antes que Kosher en la lista de clasificación del placer, pero bajo el control de mi comandante racional, esa escala es reajustada y por más que nadie dijo que sea fácil, es la forma correcta de usar mis facultades para lograr objetivos trascendentales.
Si trabajo racionalmente para satisfacer a mis emociones con alimentos nutritivos y lo mantengo calmo el máximo tiempo que me sea posible, es así como me acerco mucho al objetivo.
 
No podemos olvidarnos que nuestras emociones están asociadas a una memoria emocional, que se va llenando con datos desde que nos formamos en el vientre de nuestra madre, y ese proceso dura toda la vida.
De ahí la trascendental importancia de la educación, a chicos y grandes.
Asignar valores emocionales correctos a la memoria de nuestros hijos es un trabajo arduo pero con frutos deliciosos que duran eternamente, ya que van de generación en generación, mejorándonos como personas y trabajando en nuestro objetivo como Iehudím.
 
Es una oportunidad extraordinaria durante estos días previos a Iom Kipur reflexionar sobre nuestras acciones, hacer una lista de todas las bombas que pueden estar activas dentro de nuestro "rebelde" cerebro emocional y trabajar duro en desactivarlas, y si no puedo aún desactivarlas del todo, buscar todos los mecanismos que estén a mi alcance para que no se activen.
Saber que cuando le contesto a mi semejante que lo perdono, asumo un compromiso de larga duración, que debo estar alerta para cumplir con ese compromiso en cada instante, y que de ese perdón depende mucho el éxito de mi semejante frente al Creador del Mundo durante Iom Kipur y por extensión, durante toda su vida.
La institución Perdón presiona al límite al Ser Humano que hay dentro mío, por eso es que el Día del Perdón tiene la connotación del día más Sagrado y Elevado para nosotros, pero no es de ninguna forma una lucha desigual, poseemos la Herramienta para garantizar el éxito en nuestras manos, el Creador nos la entregó hace más de 3 milenios, la Torá, y si bien el día de Iom Kipur es un día de instrospección muy profundo, también es un día de alegría inmensa, es el día que Hashem nos dió para dedicarnos a desactivar la mayor cantidad de emociones rencorosas explosivas que pueden estar contenidas y muy ocultas en nuestro interior, lo que nos obliga a pensar en nuestros semejantes dejando de lado nuestros intereses personales.
 
Es un día para recorrer con mi mente y con mi alma a todos los que me rodean, instalar pensamientos y memorias positivas para cada uno y uno, revisar no sólo todo lo que hice sino hacer énfasis en lo que potencialmente puedo llegar a hacer, removiendo lo negativo y comprometiéndome con lo positivo.
Pido al Todopoderoso que desde éste momento solamente activemos emociones explosivas de alegría y que podamos todos juntos perdonarnos en forma definitiva y sin el más mínimo vestigio de revancha contra ninguno de nuestros semejantes, mecanismo infalibe para que tengamos la Paz que todos deseamos junto al Mashiaj nuestro salvador pronto en nuestros días.
 
Con deseos de Jatimá Tová que todos seamos sellados en el Libro de la Vida, con salud y con alegría.
 

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