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¿En qué nos basamos para juzgar?

Una visita reciente a los Montes Guerizím y Ebal

    Rabbi YY Jacobson

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  • August 28, 2012
  • |
  • 10 Elul 5772
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¿En qué nos basamos para juzgar? - Una visita reciente a los Montes Guerizím y Ebal

 Leilui Nishmat Shmuel ben Shraga Faivel

Leilui Nishmat Rivka bat Mordejai

La Sabiduría de los niños

Una nueva maestra estaba intentando hacer uso de sus estudios de psicología. Comenzó la clase diciendo: "El que piensa que es estúpido, por favor que se ponga de pie".
Después de algunos segundos, un pequeño niño se levanta. La profesora se sorprendió, pero lo tomó como una oportunidad para ayudar al pequeño. " ¿Por qué piensas eso mi querido? ¿Piensas que eres estúpido?".
"No, señorita" respondió el niño, "Pero no quería verla a usted sola parada".
 
 
Una visita al Norte
 
Hace algún tiempo, durante una visita a Israel, viajé a las montañas gemelas de Guerizim y Ebal, para estar en el suelo en el que estuvieron nuestros antepasados hace ​​3.280 años, durante un momento histórico en el que acababan de entrar a la Tierra Prometida.
Situadas en el norte de Israel, en la zona conocida hoy como Samaria (Shomron), que se eleva sobre la ciudad de Shjem (Nablus) y la tumba de José, los dos majestuosas montañas dominan el horizonte de los asentamientos ubicados en esa zona. 
Al bañarme en el manantial que fluye en el monte Gerizim para una limpieza espiritual antes de Shabat, cerré los ojos y permití que mi imaginación me llevara de vuelta a más de tres mil años, en la época en que el pueblo judío se reunió en la cima de estas montañas, poco después de su entrada en la Tierra, de acuerdo a las directivas de Moisés.
 
 
Directiva de Moisés
 
Estas fueron las instrucciones de Moisés al Pueblo en el libro del Deuteronomio (2): "Cuando tu Di-s te trae a la tierra, para tomar posesión de ella, te entregará la bendición sobre el monte Guerizim y la maldición sobre el monte Ebal."
 
Más adelante en la Torá, Moisés es más específico. Seis tribus subirán al monte Guerizim, mientras que otras seis tribus subirían al monte Ebal. Los ancianos de los levitas deberían estar de pie en el valle entre las dos montañas y pronunciarán en voz alta doce mandamientos básicos, morales, de la Torá.
 
Como el Talmud explica, mientras dirigían el rostro al monte Gerizim, los levitas declaraban que el cumplimiento de estos mandamientos traería bendiciones, y todo el Pueblo respondía Amén. Luego, volviendo sus rostros hacia el monte Ebal, declaraban que la violación de estos mandamientos causaría perjuicio, a lo que todas las tribus respondían nuevamente Amén.
 
En las palabras de Moisés: "Los levitas hablarán y dirán a todos los hombres de Israel en voz alta ... 'Maldito es el hombre que hará una imagen tallada o fundida, abominación de D-os ... y todo el Pueblo responderá y dirá "Amén" ... Maldito el hombre que degrada a su padre o a su madre ... Maldito es el que roba la propiedad de su prójimo ... ¡Maldito es aquel que hace que una persona ciega se extravíe en el camino ... Maldito es el que que pervierte una sentencia de un prosélito, al huérfano o la viuda ... Maldito es el que tiene relaciones íntimas con la esposa de su padre ... Maldito es el que tiene relaciones íntimas con cualquier animal ... Maldito es el que tiene relaciones íntimas con su hermana ... Maldito es el que tiene relaciones íntimas con su suegra ... Maldito es el que golpea a su compañero a escondidas... Maldito es el que acepta soborno para matar a una persona inocente... "
 
 
La implementación
 
En efecto, las instrucciones de Moisés al pueblo de Israel se cumplieron meticulosamente. Aquí está el informe en el capítulo octavo del libro de Iehoshúa (Josué):
"Entonces Iehoshúa edificó un altar a Di-s, Di-s de Israel, en el monte Ebal, tal como Moisés, siervo de D-os, ha ordenado a los hijos de Israel  ... Todo Israel, sus ancianos, oficiales y sus jueces destacados ... la mitad de ellos en el monte Gerizim y la otra mitad en el monte Ebal, para bendecir primero al pueblo de Israel. "
De acuerdo al Talmud, fue en este momento que el pueblo judío aceptó la labor del conjunto de personas como si fuera la de uno, como si se tratase de un único organismo espiritual.
Cabe destacar, que en el lado norte del Monte Ebal, se ha encontrado una gran excavación arqueológica hace bastantes años. Luego de registrar toda el área con el fin de encontrar signos del campamento israelita, se descubrió una sólida estructura de piedra allí, en ese rincón del Monte Ebal, rodeada por una cantidad de huesos de animales. 
Luego de haber analizado esos huesos, los resultados mostraron que aproximadamente un 97% de esos huesos provenían de animales Kosher, y que esos animales eran los permitidos para ofrendar en el Altar. El arqueólogo no religioso quien descubrió todo esto, concluyó que había excavado el altar descrito anteriormente en el capítulo XVII de Iehoshúa. (Por razones de seguridad, hoy en día no es posible ver dicha excavación).
Otro hecho fascinante que he observado es, que a pesar que las dos montañas estaban cerca una de la otra, y sometidas al mismo clima lluvioso, el Monte Gerizím era verde y fértil, mientras que su vecino, el Monte Ebal era rocoso y árido. Esto es fácilmente observable, dado al hecho que el Monte Ebal fue designado como una montaña de maldición.
 
 
¿Por qué dos montañas?
 
La pregunta aquí es, ¿Por qué se precisaban dos montañas distintas para proclamas los beneficios por la lealtad hacia la ética de la Torá, y las maldiciones por abandonar la Torá? ¿Por qué no podía haber sucedido todo en una sola montaña?
Incluso a pesar que todos los judíos no cabían en una sola montaña, ¿Por qué, pues, las bendiciones iban dirigidas hacia una montaña y las maldiciones hacia otra?
La respuesta pareciera ser exclusivamente relevante en nuestros días.
Con la vívida imagen de dos montañas distintas, separadas por un valle, una de ellas para bendiciones y la otra para maldiciones, la Torá nos quiere transmitir el mensaje que la vida debe y puede ser dividida en dos distintos caminos: uno de ellos, como el camino de la bendición y el crecimiento; el otro, como la fuente de la maldición y la devastación. Un estrecho separa la vida moral de la vida inmoral y no debe ser ofuscado.
 
Con esta clara designación de una montaña de bendición vs una montaña de maldición, la Torá está rechazando aquella noción de que la verdadera personalidad progresiva está abierta para todo tipo de personas, para todo tipo de vidas, ideologías y opciones. De acuerdo a la ética moderna de hoy en día, el primordial enemigo es aquella persona que no puede tolerar todo tipo de comportamiento, el individuo que cree que algunos actos son totalmente benditos mientras otros son totalmente malditos.
 
Un artículo sobre cierta universidad, una vez editó lo siguiente: "El día del atentado del 11 de setiembre (...)  faltaba entre los estudiantes universitarios un gran grito de indignación (...). Mi generación puede bien ser sensiblemente cultural, pero dudamos en juzgar moralmente".
El hecho que muchos estudiantes inteligentes de la universidad no puedan reconocer ciertas acciones como "perversas" a pesar de las diferencias en sus niveles culturales y valores, no es solamente un problema filosófico, sino que es prácticamente peligroso. Si no podemos definir nada como "malo", no podemos enfrentarlo. Y de esa forma, le estamos permitiendo triunfar.
 
Si secuestrar aviones y asesinar a miles de civiles no es objetivamente algo malo, entonces ¿Qué sí lo es?. Si explotar dos autobuses llenos de civiles, asesinando a hombres, mujeres y niños (como lo ha estado haciendo Hamas durante años en Israel) no es absolutamente algo perverso, entonces ¿Qué es algo realmente perverso? 
Hace 3200 años, la Torá nos enseñó que ciertos actos constituyen bendiciones; y otros constituyen maldiciones. Nunca deben ser igualados. Tienen que ser distinguidos, no solo conceptualmente sino también físicamente. Nunca deben ser asociados como una sola cosa. Debe haber un valle, aunque sea muy estrecho, que los separe a ambos.
Distinguir el bien del mal no es un acto de arrogancia o de terquedad. Es la única forma de "limpiar" nuestro hermoso mundo de militantes malvados que asesinan a la gente por no querer adherirse a sus creencias.
 
 
(Para colaborar con una pequeña contribución, y así ayudarnos a continuar nuestro trabajo, por favor envíenos un e-mail a [email protected])
 
Traducido por el Rabino Moty y Jana Segal
 

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