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El cantor, el león y el zorro

Olvídense del Rabino

    Rabbi YY Jacobson

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  • September 8, 2012
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  • 21 Elul 5772
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El cantor, el león y el zorro - Olvídense del Rabino

En la noche de Rosh Hashaná, los Kazaks capturaron al Rabino, al cantor y al presidente de la sinagoga, y les concedieron un último deseo a cada uno antes de matarlos.

El Rabino dijo: "Durante todo el año, me dedico a preparar el discurso de Rosh Hashaná. No pueden matarme sin que antes presente mi charla".
"Muy bien, te dejaremos dar tu discurso", le contestaron.
Luego, volviéndose hacia el cantor, le preguntaron: "¿Cuál es tu último deseo?".
A lo que el cantor respondió: "Durante 364 días en el año, preparo mi presentación cantorial para las Altas Fiestas. Para este año, he compuesto algo nuevo y brillante. Tienen que dejarme cantar, antes de matarme".
"Concedido", le dijeron los Kazaks. "Y tú", bramaron mirando al presidente, "¿Cuál es tu último deseo?"
"Mátenme a mi primero".
 
 
Melodías y sermones
 
Es una antigua tradición entre las comunidades judías de todo el mundo, contratar para las Altas Fiestas a cantores, acompañados generalmente por coros para entretener e inspirar a las multitudes que asisten a las sinagogas en Rosh Hashana y Iom Kipur.
Así como sucede en una ópera o en un concierto, la elección de las melodías del cator, y su habilidad cantorial constituyen el zenit de los servicios. Especialmente si la presentación musical es acompañada por un rabino que sabe cómo contar un buen chiste, o traer lágrimas a los ojos de los oyentes. En ese caso, los servicios son todo un éxito.
 
"No escupas en el pozo de donde bebes", sugiere el Talmud. Yo en verdad, soy el último en encontrar una falla en todo este fenómeno, siendo que yo también soy contratado por una bella comunidad en Nueva York como cantor y disertador. Aún así, un pensamiento emocionante del gran maestro jasídico el Baal Shem Tov con respecto a este fenómeno del "cantor" y el "rabino", sirve de gran reflexión para todas sinagogas y para todos nosotros.
 
 
Un león enojado
 
El Baal Shem Tov, uno de los más profundos pensadores de la historia espiritual judía (1698-1760), una vez, compartió con sus discípulos esta historia metafórica:
 
"Una vez, el león se enojó mucho con los otros animales de la jungla. Siendo que el león es "el rey de los animales", y es el más poderoso y dominante, su ira evocó un gran miedo en los corazones de los otros animales.
"¿Qué haremos?", murmuraban todos los animales en una reunión de emergencia. "Si el león se deja llevar por su enojo, entonces estamos acabados".
"No se preocupen", dijo el zorro, conocido como el animal más astuto de todos. "En los recovecos de mi mente hay almacenadas 300 historias, anécdotas y chistes. Cuando se las presente al león, su humor cambiará".
Una ola de alegría invadió a todos los animales mientras se dirigían a la casa del león en la jungla, en donde el zorro aplacaría su ira y restituiría la amigable relación entre el león y sus súbditos.
 
 
El zorro se olvida
 
Durante el recorrido a través de los caminos de la jungla, el zorro de pronto se volvió hacia sus amigos animales y les dijo: "Me he olvidado 100 de mis entretenidas historias".
El rumor del lapsus de memoria del zorro corrió rápidamente. Muchos animales comenzaron a temblar, pero de pronto, se escuchó la voz tranquila del Sr. Oso:
"No teman", dijo, "Doscientas historias de un zorro brillante son más que suficiente para que el arrogante león se tranquilice".
"Sí, son suficientes", lo secundó el Sr.Lobo.
Un momento más tarde, mientras la extraordinaria muchedumbre de animales se acercaba a la casa del león, el Sr. Zorro se volvió a otro colega laméntandose: "Me he olvidado 100 de mis anécdotas, simplemente se me ha ido de mi mente".
El temor de los animales creció aún más, pero pronto, se escuchó la voz del Sr. Ciervo:
"No se preocupen", proclamó, "Cien historias del zorro alcanzan para capturar la imaginación de nuestro simple rey".
"Sí, 100 chistes seguró apaciguarán la ira del león", comentó el Sr.Tigre.
Unos momentos más tarde, todos los cientos de miles de animales se encontraban en la casa del lón. El león se levantó, clavando su mirada a sus súbditos, haciéndoles tiritar de miedo.
 
 
El momento del encuentro
 
Mientras el momento de la verdad se acercaba, todos los animales miraban con ojos clamantes buscando la aprobación del zorro, quien debía acercarse y cumplir con la gran misión de reconciliación.
En ese mismo instante, el zorro se volvió a los animales y les dijo: "Lo siento, pero me he olvidado de mis últimas 100 historias. No tengo nada para decirle al rey".
Los animales se volvieron hacia él histéricos: "¡Eres un mentiroso!", gritaron, "Nos has engañado, ¿Qué haremos ahora?"
"Mi tarea", respondió el zorro tranquilamente, "era persuadirlos a que vengan a la casa del león. He cumplido con mi misión. Están todos aquí. Ahora, que cada uno de Uds descubra su propia voz y vuelva a reinstaurar su propia relación con el rey".
 
 
"Una carencia en la relación personal".
 
"Esta historia", concluyó el Baal Shem Tov," ilustra un problema común que hay en la religión institucionalizada. Nosotros vamos a la sinagoga en Rosh Hashaná y Iom Kipur, o en cualquier momento del año, y confiamos en los "zorros" -los cantores y los rabinos- para que ellos sean nuestros representantes frente al Rey de los Reyes".
"El discurso del rabino fue increíble", solemos decir. "Realmente es asombroso". O "¿Ese cantor? Su timbre de voz simplemente ha derretido mi alma". Ellos, suelen jugar el papel del "zorro" que saben cómo hacer nuestro trabajo.
Luego, tarde o temprano, nos damos cuenta que nadie tiene que realmente dirigirse al rey en mi nombre. Cada uno de nosotros termina descubriendo su propia voz interna y su propio espíritu y pasión y hablan con D-os de manera única y especial.
Los cantores y los rabinos durante las Altas Fiestas (y el resto del año) deben verse como aquél zorro de la historia del Baal Shem Tov: Su función, es persuadir e inspirar a la gente a que se embarquen en el camino hacia algo más profundo, pero a la vez más real. Pero al final, somos nosotros quienes debemos acceder al espacio de D-os solos.
Así que, este Rosh Hashana y Iom Kipur, no se basen en los zorros. Hablen directamente con D-os. Con sus propias palabras, con sus almas. De corazón a corazón, desde el lugar más verdadero hasta Su lugar más verdadero.
 
Shana tova umetuká.
 
Traducido por Jana Segal
 

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